La competencia en comunicaciones: las tres grandes fusiones empresarias de Argentina y la intervención de los reguladores
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Hacia un único mercado convergente nacional con despliegue de infraestructura, competencia efectiva y neutralidad tecnológica
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Primer encuentro ConverCom 2018: Regulación, Infraestructura, Innovación y Competencia

El 13 de marzo de 2018, en la sede Capital de la Universidad de San Andrés (Udesa), se realizó el Primer Encuentro ConverCom 2018: Regulación, Infraestructura, Innovación y Competencia. La actividad, de la que participaron unos 40 inscriptos, fue organizada por el think tank Centro de Estudios sobre la Convergencia de las Comunicaciones (ConverCom), una comunidad de pensamiento que pretende influir en el debate público para el desarrollo de una sociedad conectada con oportunidades para todos.

El panel estuvo integrado por cuatro integrantes de ConverCom: Sonia Agnese, especialista de la consultora OVUM, que expuso sobre “Regulación de la convergencia, principales tendencias”; Enrique Carrier, consultor del mercado de las telecomunicaciones, que habló sobre “Infraestructura, estado de situación en la Argentina”; Alejandro Artopoulos, sociólogo y docente e investigador de la Udesa, que planteó “Hacia una agenda para la Innovación 4.0” y Marcelo Celani, especialista en derecho de la competencia de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que disertó sobre “Competencia en comunicaciones, plataformas, redes y contenidos”.

A continuación se ofrecen las desgrabaciones de las exposiciones y los archivos de las presentaciones.

 

Regulación de la convergencia, principales tendencias, por Sonia Agnese

Argentina es uno de los países pioneros en el desarrollo de la televisión paga y sin embargo es uno de los últimos que aparece esta tendencia donde se permiten los servicios triple play. En América latina se aplica en todos los países con algunas restricciones, como en el caso de México por cuestiones que tienen que ver con defensa de la competencia donde Telmex está inhibida de dar estos servicios hasta tanto haya una competencia efectiva. Y por otro lado, Uruguay donde hay limitaciones por un actor público y en Paraguay hay limitaciones en cuanto a la telefonía fija que en algún punto también está evolucionando.

Pero este tema tiene mucho tiempo, y qué es lo que encontramos: el informe de la Unión Europea, el Green Paper sobre la convergencia de telecomunicaciones, medios y tecnología. Estamos hablando del año 1997. Veinte años después esto viene a la Argentina cuando en Europa ya se discutía desde hace décadas.

En 2002 se habla claramente de la importancia de la competencia como base fundamental para el desarrollo de las telecomunicaciones -algo sobre lo que Marcelo Celani seguramente expondrá a continuación- y para eso se establece un marco basado en la aplicación de normas vinculadas con este tema y donde las regulaciones específicas se minimizan. Entonces, en Europa en 2002 se crea este nuevo marco y con un esquema bastante complejo de regulación donde se establecen 18 mercados relevantes con posibilidad de regulados en forma ex ante. Esto significa que tienen regulación específica y medidas que hacen al desarrollo de la competencia en el sector.

Pero esto va evolucionando y vemos cómo a través de los años la cantidad de mercados que van siendo alcanzados por la regulación ex ante, regulación específica y medidas que hacen al desarrollo de la competencia se van reduciendo. En 2014 hay sólo cuatro mercados alcanzados que son sólamente mayoristas, o sea que no hay regulación de mercados minoristas de precios al consumidor final, son los que están abarcados en la regulación. Es una regulación europea, después cada país hará con sus autoridades hará sus análisis de mercado, verá si hay un actor preponderante de mercado y en todo caso se aplican los remedios que recomienda la Unión Europea.

Actualmente el principal tema de discusión en la Unión Europea tiene que ver con el mercado digital único. Esto abarca diferentes puntos pero básicamente tiene que ver con el desarrollo del e-commerce, para el que existen diferentes normativas en los países. Solamente el 7% de las pymes europeas tienen venta de servicios a otros países de la Unión Europea. Esto muestra las limitaciones que existen, temas de seguridad y de privacidad, etc. Hay toda una revisión para que Europa funcione como un mercado único y eventualmente pueda tener la potencia que tiene. Y todo esto en un contexto donde sabemos que está el Brexit y discusiones sobre el futuro del bloque. Pero claramente necesitan tener una economía de escala suficiente para competir con potencias como China o Estados Unidos.

Esto es la metodología de cómo se establece la regulación ex ante con tres criterios básicos, que tienen que ver con las altas barreras de entradas, que la ley de competencia no sea suficiente y eventualmente no haya una tendencia a mayor competencia efectiva en el sector. Si se dan estas cuestiones, se analiza este mercado y se establece regulación específica.

Como les dije son cuatro mercados mayoristas vinculados con la terminación de llamadas fijas, terminación de llamadas móviles y servicios de banda ancha mayorista con diferentes especialidades si son de alta velocidad o no. Pero básicamente, esto es lo único que está regulado en la Unión Europea hoy. Básicamente vemos una tendencia de la convergencia hacia la desregulación como primera medida.

Por otro lado está Estados Unidos, que es bastante distinto. Estados Unidos tiene una regulación basada en la competencia de redes donde compiten los operadores tradicionales de telecomunicaciones con los operadores de cable y esto generó un mercado con una dinámica distinta. El unbundling que en algún momento estuvo regulado, cerca del año 2000 fue levantado.

¿Y cuáles son ahora las grandes discusiones? La discusión de la neutralidad de la red que ha tenido varias idas y vueltas, sabemos que hubo un cambio este año. Ahora el tema está a discusión del Congreso. Esto tiene que ver mucho con cómo se solventan las inversiones de las redes de telecomunicaciones, que es uno de los puntos básicos. El otro punto en Estados Unidos tiene que ver con la reforma impositiva que estableció cambios muy importantes y reducción de impuestos a las empresas que se comprometieron a llevarlo a mayores inversiones en las redes, particularmente para este sector. Otra gran tendencia que vemos en Estados Unidos tiene que ver con la consolidación del mercado y la importancia que tienen los contenidos como factor fundamental para poder competir. Entonces, vemos cambios en la dinámica del mercado donde aparecen fusiones que están todavía en procesos de aprobación como ATT y Time Warner, que viene a la vez de otra fusión previa que es la de ATT con DirecTV, donde ATT de ser una empresa de telecomunicaciones pasa a ser una empresa de entretenimiento y telecomunicaciones por la importancia que tienen los contenidos para apalancar su servicio. A la vez, Disney con compra de Fox,  Discovery con la compra de Scripts, T-Mobile (un operador netamente de servicios móviles y sin red fija) compra una operación de cable con los contenidos incluidos, y por último Comcast -operador de cable de Estados Unidos- compra Sky, un operador satelital en el Reino Unido.

Los casos son varios y vemos hacia dónde se está yendo y tiene que ver con lo que voy a exponer ahora. Acá vemos el tema de la posibilidad de los operadores de dar TV paga.

Pero cuáles son las tendencias que estamos viendo en Estados Unidos. Hay tres grandes tendencias en lo que hace a los servicios de televisión. Primero, en lo que hace a los servicios tradicionales la tendencia que vemos en Ovum es a la reducción del paquete tradicional con un paquete de canales y lo que vemos que crece son los servicios de video on demand (como Netflix) y una nueva categoría que nosotros llamamos lineal OTT service, donde hay algunos canales de TV en vivo como los productos vinculados al deporte y adicionalmente contenidos a demanda (entonces ya no hay una grilla de cien canales sino que son algunos pocos canales muy específicos). Segundo, lo que más crece es la contratación del servicio de banda ancha native, es decir solo. A menos gente le interesa comprar triple play o cuádruple play. Vemos una tendencia de crecimiento en cuádruple play pero el triple play disminuye. O se toman estos pequeños paquetes o directamente se contrata un servicio de banda ancha de alta velocidad y luego se decide qué se compra, si se suma Netflix, Hulu o algún otro servicio. Todo lo que es la desintermediación se está viendo fuertemente en el mercado. Y tercero, se ve un decrecimiento de la compra de paquetes. El que decide qué se compra es el consumidor, que ya no quiere que la compañía le agregue paquetes sino que elige individualmente los canales que quiere ver o contratar.

Entonces, esto es un dato que me gusta seguir que es el de las empresas más valiosas en el mundo. ¿Cómo se mide eso? Por el valor de capitalización, cuánto valen las acciones de esa empresa en el mercado. Y cuando vemos cómo es eso ahora, de las 10 más valiosas, seis son compañías vinculadas directamente con la innovación y la tecnología. Vemos a Apple, Google, Amazon, Microsoft, Facebook y la china Tencent. Ahí se ve la importancia que tiene esto para la economía y la significación de poder económico que tienen estas empresas que significan el PBI de, por ejemplo, Francia. Y vemos la evolución que esto tiene, si lo comparamos con cinco años atrás, vemos cómo empresas tradicionales que eran muy fuertes -en finanzas o petróleo- han perdido significación.

Esto tiene una correlación directa con cómo han evolucionado estas empresas. Apple creció un 12% en dos años, ya no es exponencial ese crecimiento pero sigue firme. Y vemos otras empresas, como puede ser Amazon, con un crecimiento del 160% en dos años. ATT con un incremento del 41% -que en gran parte es por la compra de DirecTV-. Otras más tradicionales, como los dos líderes regionales en el desarrollo de redes de telecomunicaciones como Telefónica y América Móvil disminuyeron su valor de capitalización en un 25% por diferentes factores.

Y aquí vemos la disrupción y que los ciclos se van acelerando en el tiempo. El año pasado existían 267 unicornios, empresas muy valiosas, como Mercado Libre, Despegar o Globant, que entraron en este mecanismo de economía digital y lograron un atractivo muy grande de los inversores.

Cómo se desarrollan las redes que hacen posible el ecosistema digital es una de las principales preocupaciones, cómo se van a regular las redes y todos los servicios que dan los operadores. El 80% de las redes de telecomunicaciones están desarrolladas en el mundo por los operadores tradicionales del sector y estos nuevos actores que han aparecido, invierten en infraestructura pero en porcentaje menor.  Básicamente, la inversión en las redes recae principalmente hoy por hoy en los operadores de telecomunicaciones, que se encuentran en un escenario en el que sus acciones bajan. Vemos además que los ingresos por servicios móviles se han reducido. Cualquier persona que no está en el sector ve a los operadores móviles como grandes financiadores pero en realidad a nivel mundial está ya en un estado de madurez, a pesar de que aún sigue creciendo.

Entonces ante eso, ¿qué se plantea? Por un lado, la visión de los reguladores. Acá tomé lo que define la Ofcom, el regulador inglés, para estos dos próximos años. Si uno revisa, los reguladores tienen casi todos el mismo tipo de enfoque. Uno tiene que ver con promover la competencia, asegurando que los mercados funcionen para dar los servicios efectivos a los consumidores; segundo, que se den servicios de calidad, para lo cual ha surgido normativa específica; y finalmente, proteger a los consumidores que tienen una posición de debilidad frente a los grandes actores. Pero todos plantean la necesidad de soportar o dar apoyo a los operadores para que puedan invertir en las redes. En el mundo, pocos están conforme con la calidad de servicio que dan los operadores y por esto es claro que se requieren más inversiones para soportar este tráfico y los nuevos servicios.

Por otro lado, los operadores tradicionales tienen muchos temas en agenda pero me voy a enfocar en este leitmotiv que es “los mismos servicios, las mismas reglas”. Ya sabemos hoy cómo en las llamadas compite Whatsapp, con reglas distintas. Pero también hay que tener cuidad con la regulación que pueda plantear frenos a la innovación. Por eso se piensa saquemos parte de la regulación histórica y pensemos un nuevo esquema donde haya un campo de juego más parejo. Esto es lo que plantean los operadores.

Y a la vez esta misma frase que plantean los reguladores, de promover regulaciones que favorezcan la inversión. Acá hay cuestiones de espectro, de infraestructura y reducción de la carga impositiva.

Ahora pensemos ¿Qué pasa con los OTT? Cuáles son los temas regulatorios digamos, con Facebook por ejemplo. Tenemos acá un público muy conocedor y por eso quisiera hacer algo interactivo. Si ustedes piensan en Facebook cuáles son los temas regulatorios: [el público aporta los temas]: privacidad, publicidad, protección de los menores, fiscalidad, seguridad de los datos, propiedad intelectual, seguridad jurídica, libertad de expresión, neutralidad de red, fake news… La realidad es que son muchos temas. También tenemos regulación tradicional de las telecomunicaciones que, eventualmente podrían abarcar a Facebook, por ejemplo con Whataspp en todo lo que tiene que ver con la colaboración de la Justicia como las interceptaciones judiciales de las llamadas en casos de secuestro o terrorismo. Acá mencionamos algunos. Y la realidad es que esto está dando vueltas. Fake news es un tema y está en la agenda de los políticos. Facebook ve también esta realidad.

Ustedes saben que las empresas que cotizan en bolsa tienen que evaluar y señalarle a la SEC, el órgano regulador en Estados Unidos, cuáles son los riesgos posibles que tiene un inversor, entre ellos los regulatorios. Cuando uno ve ese reporte en Facebook lo primero que lee es que ese negocio está evolucionando y está expuesto a una serie de complejas y cambiantes leyes y regulaciones en Estados Unidos y otros países, y enumera: privacidad, protección de los datos, contenidos, competencia (donde varias empresas de este tipo ya han tenido diversas acciones en organismos de diferentes prácticas), consumidores y otras cuestiones. Además, está la cuestión de los cambios impositivos y toda una cuestión vinculada a los pagos, donde Facebook está tratando de entrar. Eso está asociado a regulaciones de lavado de dinero y manejo de la información de pagos. También se plantean cuestiones vinculadas a la tecnología y la seguridad sobre posibles pérdida de información. A la vez, también, ciertas regulaciones de ciertos países como China con regulaciones de censura. Hay una gran gama de regulaciones. Lo que me llamó a mi la atención es que net neutrality no esté mencionada.

Evidentemente es un mundo nuevo que está planteando cómo abordar esto. La tecnología colabora y ojalá que no haya que regularlo pero en algunos puntos habrá que establecer mecanismos donde estos grandes jugadores a nivel mundial son los que están movimiento una parte de la economía, el mercado de la publicidad e impactando fuerte en otros sectores. Parte de la agenda regulatoria de la convergencia tiene que ver con cómo abordar la regulación de estos nuevos participantes, lo que evidentemente es un desafío muy grande.

 

Infraestructura, estado de situación en la Argentina, por Enrique Carrier

Voy a hablar de la parte de infraestructura. Cuando José [Crettaz] me propuso este tema me pareció interesante ver cuál es el estado de Internet en la Argentina y cuáles son las perspectivas. Por dos razones, primero porque por lo menos para mi está cada vez más claro que la red fija es “la red”. Después, uno habla mucho de móviles pero finalmente es como que en los últimos metros lo hacemos inalámbrico y detrás de todo siempre hay una red fija. Y por otro lado, porque con la intención de Argentina de ingresar en la OCDE hay ciertas metas que deberíamos cumplir y entonces la idea es ver qué tan lejos y cuán posible es lograr estos objetivos.

Entonces, primero voy a hablar en el estado de Internet en Argentina basándome principalmente en cifras oficiales. En algunos casos va haber alguna corrección de fuentes propias, donde nosotros ponemos en duda algunas cifras oficiales, pero no son muchas. Vamos a analizar los emergentes de estos datos y ver cuáles son los medios para poder lograr el crecimiento que necesitamos en términos de acceso.

Esta es la evolución de los accesos a internet en los últimos diez años donde se ve que hubo un crecimiento constante más allá de algún bachecito, particularmente en 2015. En la última década vemos que estamos llegando prácticamente a una duplicación, estamos llegando a los 8 millones de acceso, lo que no quiere decir 8 millones de hogares. Acá hay accesos no sólo residenciales sino también organizaciones, comercios y Estado. De hecho, hace poco estuve viendo cifras de España y allá ya se habla de “unidades inmobiliarias” lo cual tiene tal vez un poco más de lógica para el total. Igual, de todas formas, sirve.

Acá entramos en la parte interesante: éstos últimos tres años y la evolución por tecnología. Principalmente vemos que hay una gran concentración en lo que es ADSL y cablemódem como tecnologías pero dónde estamos viendo cómo cae el ADSL, casi 9 puntos en los últimos tres años. Esa caída se ve compensada en gran parte por el crecimiento del cable. En esto tienen que ver, tal vez, dos factores: uno, claramente, que el ADSL está llegando a su límite (por lo menos en las condiciones en las que se desarrolló en la Argentina) a su límite en cuanto a satisfacer las demandas que tienen los usuarios en un consumo de datos creciente, cosa que sí tiene el cablemodem que tiene ese margen para crecer y que evidentemente el atractivo de la televisión; y segundo, vemos las cifras de crecimiento de fibra, acá sí hicimos una corrección respecto de los datos oficiales. Esos datos hablan de 100.000 accesos y sólo con mirar el balance de Telefónica 2017 hay casi 250.000 accesos. A eso habría que sumarle los de Claro, los de iPlan y otros, en el interior hay muchas cooperativas que están dando fibra. Vemos un crecimiento fuerte, más que una duplicación en el último año, y lo más probable es que este ritmo se mantenga. En el caso de los inalámbricos, ahí pareciera que no se mueve. Hay un pequeño crecimiento pero sobre todo hay mucho subreporte. Hay muchos operadores inalámbricos en el interior del país que vienen operando en la marginalidad e ilegalidad que tiene que ver con la disponibilidad de licencias que es un tema que estuvo trabado durante mucho tiempo, y obviamente con los costos de blanquearse. Pero si uno mira otros indicadores, como las importaciones de equipos para conexiones inalámbricas, se da cuenta de que ese mercado es mucho más grande de lo que las cifras oficiales muestran.

Acá vemos la evolución por velocidad y es muy importante porque dentro de los objetivos de la OCDE es llegar a una conexión promedio de 20 megas. Acá lo que vemos es que lo que todavía hoy domina es un intervalo que yo no hubiera tomado así pero son las cifras que hay, el de 1 a 6 megas. Vemos una caída importante el año pasado. Creo que tiene mucho que ver la campaña de duplicación que hizo en su momento Fibertel, considerando que no sólo es el principal ISP sino el principal en tecnología de cable y pudo hacer esa duplicación sin demasiado sobresalto. Eso explica cómo del 2016 al 17 hay una caída y cómo van subiendo los intervalos de velocidad.

Esto en su momento fue lo que José [Crettaz] me invitara a hablar cuando yo le dije: no es que en Argentina tenemos mala tecnología, es que está mal distribuida. Tenemos conexiones, fibra y tenemos más de 30, 50 o 100 megas pero son muy pocos y están en pocos lugares.

Entonces, otro tema que tenemos en Argentina: es una geografía complicada. Hay que tener en cuenta de que en términos de extensión territorial somos el octavo país del mundo pero en términos de densidad poblacional somos el número 212. Con el agregado de que un tercio de la población está en el área metropolitana de Buenos Aires. Entonces, desde el punto de vista de quien tiene que desplegar redes el problema que tenemos es que tenemos poca población, mal distribuida y en un territorio inmenso. Lo cual hace muy costoso sobre todo, no tanto complicado desde el punto de vista técnico sino en lo económico, tener una red pareja a lo largo y ancho del  país.

Esta cifra es la penetración de banda ancha fija en hogares. Vemos también una gran dispersión. Está el caso paradigmático de Tierra del Fuego en donde hablamos de una penetración total. Pero si miramos la ciudad de Buenos Aires estamos en el 50% siendo que se trata de la ciudad más rica del país y con concentración de población. Más allá de ver otras provincias como Formosa, Chaco, Misiones o Santiago del Estero que están por del 20%. Para verlo más claro lo grafiqué en un mapa donde lo que está en verde es 50% más, lo que está en amarillo es entre 20 y 30% y lo que está en rojo que es menos del 20%. Entonces queda muy claro la correlación que hay a veces con el PBI de cada una de las provincias. Esta es la situación dispar que nos toca. Y no es sólo disparidad económica o en términos de redes sino también disparidad en términos de desarrollo económico y social.

Este es un cuadro tal vez difícil de leer pero así es como lo publica el Enacom y que tiene que ver con la penetración de las tecnologías por provincias donde el azul más oscuro es el ADSL. Vemos que más allá de la penetración en muchos casos tiene una altísima penetración de ADSL y que para lograr los objetivos de capacidad de las conexiones, ahí es donde tal vez más esfuerzo haya que hacer para actualizar las redes. Y más allá de que en algunos casos vemos la penetración de fibra más interesante, dentro de la modestia del conjunto, como el caso de San Luis, La Pampa y algo de Buenos Aires y la ciudad de Buenos Aires.

Entonces cuando vamos a los emergentes de las cifras, tenemos que la penetración real en hogares está por debajo del 50% en Argentina. Existe esta gran disparidad de penetración por provincias y áreas geográficas, y también una gran disparidad entre la capacidad de los distintos tipos de conexiones. Y donde estamos en un escenario donde todavía el ADSL es una tecnología dominante pero que tiene serias limitaciones a futuro y parte del proceso que se está dando es esta actualización tecnológica de las redes.

Si queremos mejorar la conectividad, los objetivos del gobierno es alcanzar los estándares de la OCDE, que son sumar 2 millones de conexiones (o llegar a 8 millones de habitantes más, teniendo en cuenta 4 personas por hogar) que es un crecimiento del 25% en cuatro años. Eso nos da una media anual de 5,7%, que es algo razonable. Y llevar la velocidad promedio a los 20 megas. Esta es la tasa de crecimiento de los accesos de Internet de los últimos años donde vemos que, salvo 2015, estábamos a tasas equivalentes o superiores a las que deberíamos seguir creciendo. Eso también va a ser más difícil porque en la medida en que uno tiene más penetración cada punto adicional se hace más complicado de alcanzar. Pero también en parte del fuerte crecimiento que uno ve en las cifras de 2016 y 2017 tiene que ver con esto que mencionaba antes: el blanqueo de ciertos operadores que pasan a reportar sus usuarios y eso hizo crecer en las cifras algo que ya se estaba dando en la realidad. Pero evidentemente seguimos teniendo crecimiento y estas tasas hacen pensar que no son descabelladas las metas impuestas en materia de acceso.

Para alcanzar estos objetivos, obviamente va a seguir el blanqueo de operadores. Es notable la cantidad de licencias que se otorgaron a gente que ya estaba operando y hay otros que están esperando para poder hacerlo. Están los tendidos de fibra, que hay que verlas en dos partes: los tendidos de fibra para backbone, como la autopista que lleva a distintas localidades una conectividad mejor (esto va ser importante porque va a llevar conectividad donde no hay, y donde hay mejora la calidad por el mismo o menor precio; a veces uno ve en el interior servicios inalámbricos que son precarios e inestables y en el mejor de los casos tiene 3 megas y cuestan 1000 peso o más; por eso poder tener una conectividad mejor, llegar con fibra no hasta el hogar pero sí a las localidades les va a significar una mejora del servicio y va a incentivar a que más gente se conecte porque se van a poder hacer más cosas); y los tendidos de fibra como accesos de última milla no va a influir demasiado en esta cantidad de accesos totales porque va a ser básicamente gente que migre de una conexión actual a algo superior porque van a ser pocos los que entren a tener Internet porque llegó la fibra (pero sí va a colaborar con el objetivo de mejorar la velocidad promedio).

Hoy estamos en un escenario que regulatoriamente habilita la convergencia pero en términos prácticos todavía no vemos demasiado. Yo creo que vamos a empezar a ver esto en la segunda mitad del año. Pero lo que va a ser importante es que esto va a tener un impacto en los precios en la medida en que haya competencia en las distintas áreas y desde el punto de vista tecnológico cuando uno piensa en las grandes empresas que van a entrar en la TV, como Telefónica y Claro, que están desplegando agresivamente fibra óptica. Ahí se va a poner interesante la competencia y eso va a seguramente a mejorar los precios.

Después está el tema de impulsar las tecnologías satelitales. Hoy tenemos aproximadamente un 5% del total de hogares que están en áreas que no están alcanzadas por las redes y si lo están tienen productos muy precarios y que tienen sí la capacidad económica de pagar un servicio de acceso. No estamos hablando de alguien que está en el impenetrable y ni siquiera tiene agua. Entonces esto podría ser un aporte importante. En el tema satelital estamos un poco frenados. El tema del satélite Arsat 3, que todos conocen que como estaba diseñado es interesante para llevar conectividad con tecnologías más nuevas que permiten dar conexiones de 20 a 25 megas a precios razonables. Es está atrasado y aunque hoy mismo se decidiera a avanzar estamos hablando de tres años hasta que pueda comenzar a operar así que la solución no va a venir por ahí. Sí hay otros satélites de características similares pero son muy pocos los que están pisando Argentina  porque el país estuvo un poco cerrada los últimos años y los que lanzaban satélites los apuntaban para otro lado. Por eso, los precios no son mucho mejor que lo que hoy existe. Pero sí es un punto importante sobre todo teniendo en cuenta lo que mencionaba al principio sobre la gran extensión que tenemos y la gran dispersión de población por lo que entonces se hace más viable usar el satélite. Incluso dentro de algunos planes que está impulsando el gobierno con participación pública y privada se están planteando proyectos para llevar conectividad satelital en combinación con 4G. Hay que aprovechar la capacidad del 4G. Si uno mira el cronograma de despliegue del 4G en los próximos dos años tendría que estar llegando a localidades de muy poca población. Y ahí la ventaja del 4G es que puede servir como plataforma para el acceso fijo porque no vamos a tener problemas de congestión o alta demanda que hay en las ciudades y sí habrá capacidad ociosa y entonces puede convertirse en una forma de acceso. Por otro lado, también hay que tener presente y esto ya va por fuera de los objetivos del gobierno en relación con la OCDE también hay que tener en claro que cada vez la conectividad se da más desde los celulares más que de las computadoras. Si vamos a llevar a Internet hoy a una zona que no estaba conectada lo más probable es que hoy esa gente que no estaba conectada se conecte a través de un celular que de una computadora en la casa, por distintas razones. Por eso, tampoco hay que dejar de tener presente el rol de los smartphones en lo que es la inclusión digital.

A su vez, volviendo al punto anterior, también la tecnología satelital sirve para llevar las redes celulares a áreas alejadas a las que tender un cable es poco razonable desde el punto económico. Cosa que está sucediendo en distintos lugares conectando las celdas a través del satélite.

Entonces, resumiendo, Argentina todavía tiene un importante déficit en conectividad tanto en penetración como en tecnología; los objetivos planteados por el Gobierno son ambiciosos pero perfectamente cumplibles, y cuando uno ve las políticas se puede decir que apuntan en la dirección correcta aunque obviamente dependerá de la implementación.

 

Hacia una agenda para la Innovación 4.0, por Alejandro Artopoulos

Lo que les voy a presentar hoy es la agenda de innovación en torno de la convergencia. Lo titulé “Desarrollo 4.0, innovación periférica para plataformas” porque creo que hoy el que está marcando la agenda en este punto es el concepto de Industria 4.0. Primero voy a hablar de eso para explicar qué es y cómo se ubica dentro de la nueva economía de plataformas. Para eso voy a tener que hablar un poco de geopolítica de la innovación y luego pasaremos a hablar de la Argentina con la nueva agenda de innovación poniendo también un poco de pensamiento crítico en cuanto a las políticas tratando de salir un poco de la innovación como ideología que se naturaliza a partir de conceptos como el de la singularidad o lo que yo llamo la excitación de los unicornios, que nos hace salir un poco de la realidad real de qué es lo que le pasa al pyme promedio.

En este tema se puede hablar de todo, desde la disrupción en el ámbito de los contenidos hasta cambios en la industria de la capacitación con proyectos que buscan un crecimiento exponencial del talento pasando por el e-commerce y otros sectores donde se está concentrando la aparición de muchas empresas unicornios. Pero, en este caso, vamos a hablar de algunos de los que podemos llamar núcleos informacionales de la Argentina. Aquellos espacios económicos del país donde realmente la convergencia puede apalancar un salto de competitividad. Y eso nos va a derivar nuevo a la educación. Parece complicado pero vamos a llegar porque son cosas que ya se han dicho. Se ha hablado de la preocupación de la Unión Europea en relación con la regulación y del problema de la brecha y de la inclusión digital, conceptos que están conectados unos con otros.

El concepto de la industria 4.0 apareció dentro de la retórica de lo que en la industria podríamos llamar transformación digital, como una nueva ola de innovación que trae consigo computación en la nube, big data, machine learning, drones, IoT, etc. Cuando pensamos en industria y cómo se informatiza, pensamos en estas antigüedades, los sistemas scada que fueron y son hoy el backbone de la tecnología en fábricas. Sin embargo, el 4.0 de la industria tiene que ver con esta visión acerca de que estamos en la cuarta revolución industrial. Estaríamos hoy en una etapa en donde las fábricas ya no funcionan solo con PLC y scada y con algún sistema que trata de interconectar eso con el resto del mundo sino que estamos en un nuevo ciclo en donde el corazón de esto son los sistemas ciberfísicos. Por supuesto, con protocolos y hasta con blockchain y todo lo que se puedan imaginar respecto de esta retórica de la transformación digital. Como todo es proyección y futurología hay algunas cosas que son fantasía y otras que son reales, pero primero tenemos que entender cuál es el orígen.

Pero primero tenemos que entender un poco cuál es el origen. Y el origen es geopolítico. El concepto Industria 4.0 se inventó en alemán, Industrie 4.0. Empieza en 2012 cuando la empresa Bosch y la Academia Alemana de Ciencias e Ingeniería se reunieron, armaron un grupo de trabajo y efectuaron recomendaciones para el gobierno alemán, que tomó esta apuesta y dijo efectivamente tenemos que hacer algo con esto. Entonces lo convirtió en política de estado de innovación, que luego replicaron varios gobierno en Europa, en particular Holanda, Dinamarca y otros. Eso después se incorporó en parte de la retórica de la transformación digital pero en principio fue un impulso público-privado de empresas europeas que estaban preocupadas, por ejemplo, con el IoT y cómo esto se conecta con la nube. Y luego, por supuesto, académicos y funcionarios del Estado.

Entonces, cuando hablamos de sistemas ciberfísicos la forma más fácil de representarlo es con el power loader de Ripley en Alien pero en realidad los problemas que trae la Industria 4.0, la interoperabilidad, la transparencia y los datos. La asistencia a sistemas ciberfísicos, es decir, cómo se diseña las interfaces humano-máquina. Y la descentralización de las diferentes cadenas de valor. Estos son como los principales problemas de diseño que la industria 4.0 nos trae. Acá tenemos algunos ejemplos de diseños de proyectos de investigación en Estados Unidos donde están desarrollando interfaces humano máquina para sistemas ciberfísicos o algunos prototipos de diferentes empresas de diferentes verticales, por ejemplo en este caso en la industria textil.

No voy a profundizar mucho. El resumen es que se trata de un diálogo entre el origen de la transformación digital y otros países occidentales que están tratando de, además de resolver regulatoriamente su posición dentro del mundo económico, tratando de generar una agenda de la innovación públicos y privados como aquellas diferentes apuestas y propuestas que hacen las empresas. De manera que, por ejemplo, Bosch tiene su propia política de innovación a partir de la misma propuesta que le hizo al gobierno alemán.

Ya vimos de dónde viene y ahora vamos a ver algunos resultados. Por ejemplo, SAP sacó su propia propuesta para la industria 4.0 que se llama Leonardo. Acá tienen parte de su folletería que lanzó recientemente. Por supuesto, SAP como una de las empresas de tecnología alemana tiene responsabilidad de llevar esta política de innovación y tiene un gran impacto en todo el mundo. Por lo tanto, esto que les estoy contando, no se trata solamente de la fantasía de un funcionario de un ministerio de Ciencia y Tecnología que en general nosotros no tomamos muy en serio. ¿No? Pero en Alemania resulta que está SAP y SAP dice que hay que darle cierto crédito a la Industria 4.0 y vamos a llevar adelante esta política y esto setea la política de innovación a nivel mundial. Por supuesto, hay otras empresas, pero SAP es un buen ejemplo.

Entonces, para entender este problema, les propongo leer estos dos libros (y saco mi chapa de académico). Los dos salieron en 2014, están disponibles en castellano y se pueden comprar en cualquier librería de Buenos Aires. Uno es Reconceptualizando el desarrollo en la era global de la información y el segundo es La cultura de la conectividad, una crítica histórica al social media. Son complementarios: uno setea la agenda de innovación y desarrollo y el otro nos habla del fin de la inocencia de la web 2.0. Nos está hablando del gran problema que significa para la economía para la sociedad y para la cultura esta nueva economía de las plataformas. Básicamente lo que les estaba contando algo que ya vimos en la presentación anterior, que esta nueva economía de la plataforma marcada por las empresas GAFAM -Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft- que en definitiva provoca la reacción geopolítica y de innovación europea, pero también está marcando la agenda política. El gran problema que está teniendo Facebook acerca de la credibilidad de las noticias que circulan en su red y cómo eso repercute en la prensa especializada y en el número de suscriptores hace que hoy más allá de cómo la tecnología ha generado un entramado técnico de la sociabilidad, vemos cómo la sociedad reacciona a algunos efectos negativos de esa tecnología. Esto va a provocar una reestructuración de la política de innovación de estas redes sociales y su contraparte en el mundo del e-commerce que es de donde sale el dinero para financiar las redes sociales.

Entonces, me parece que más que ver el mundo como una red de flujos plano donde todo circula a través de las fronteras deberíamos verlo más geopolíticamente como bloques económicos que están dialogando entre sí acerca de quién puede llevar adelante las nuevas tecnologías y cuál es finalmente su posición en relación a los mercados más prometedores. Porque lo que vemos es Europa y América del Norte pero el gran mercado es China.

Ahí la agenda de innovación básicamente es una agenda que ya no es inocente en relación a las plataformas y por otro lado, dejó de ser abstracta, es bastante concreta. El problema es cómo se conecta la materialidad de la fábrica y del e-commerce con la llegada a la puerta de la casa con el resto de la Nube. Entonces ahí, por un lado, Van Dijk nos dice que el poder de las plataformas no es sólo la recolección de datos sino como formatean la sociedad a través de algoritmos. Esto para decirlo fácil: cómo Amazon nos recomienda el próximo producto que queremos comprar. Y esto, en definitiva, para la competitividad de los países y para la agenda de la innovación de los países periféricos es fundamental porque durante mucho tiempo lo veíamos por TV. Lo veíamos de lejos y hoy ya lo vemos todos los días a la vuelta de casa.

Por lo tanto, esta cuarta columna que los sociólogos nos atrevemos a decir que ya existe, la sociedad de las plataformas es la que nos va setear cómo podemos pensar ese futuro desarrollo 4.0 basado en plataformas.

Pero, y acá de nuevo cito a Van Dijk, todas las plataformas no son iguales. Por lo menos, vistas desde el desarrollo no ya por cuestiones de credibilidad. Hay algunas plataformas que están más cercanas a un mercado local, algunas obvias como Mercado Libre, y otras que están más lejanas, como eBay para decir algo. Entonces, entender cómo es la relación entre las plataformas, las pymes, el gobierno, las regulaciones y, por supuesto, la educación, es fundamental para entender cuál es la agenda de la innovación.

Una última cuestión relacionada con esto tiene que ver con que esta conexión llega no solamente a través de los sistemas y la fibra óptica sino fundamentalmente a través de la combinación de las tecnologías de la comunicación con otras tecnologías de alta performance, como pueden ser los sensores nanotecnológicos. Estos sensores son unas de las últimas conexiones que podemos ver en diferentes industrias con la Nube.

Entonces para entender esta integración les recomiendo esta integración les recomiendo esta charla TED, Cómo los datos van a transformar los negocios. Justamente, el problema que tenemos en las políticas de innovación es verlas en forma sectorial. En ese sentido, recientemente ocurrió durante el debate público respecto de la promoción de la industria del software algo que para este hombre Philipp Evans sería obvio: que es que el sector del software se siga reivindicando como una industria aunque en realidad ya no funciona como tal. Funciona como una plataforma en algunos casos. Tanto los unicornios como algunas proveedoras finalmente están haciendo este juego de volverse transversales. Un evento transversal para ver esto es lo que está pasando hoy en Detroit. Centro de la industria automotriz, entró en decadencia en los años 80, subió la pobreza enormemente y durante mucho tiempo estuvieron batallando como nosotros podemos reconocer acá en la Argentina en muchos centros urbanos que se desindustrilizaron. Bueno, hoy hay edificios “ocultos” en Detroit que no tienen muchas marcas como Silicon Valley pero que son de empresas de Silicon Valley.

La fusión entre la industria de los automóviles y las industrias tecnológicas nos están hablando de esta reconversión de integración horizontal de diferentes industrias que se van mezclando. Un primer punto y tiene que ver con este debate de si Mercado Libre debe ser beneficiado con los beneficios de la ley del software o no. No les voy a dar mi opinión porque puedo ser políticamente incorrecto. Por suerte no se innovó en ese tema, por ahora sigue sin cambios y nos debemos un debate sobre qué va a pasar con la industria del software. Porque en definitiva, justamente el gran problema que tenemos es que ya no podemos hablar de sector industria, tenemos que hablar de plataformas o de integración horizontal.

En ese sentido, no solamente tenemos que hablar del fenómeno de Mercado Libre sino del fenómeno de Alibaba. Si Mercado Libre está funcionando como un disruptor del comercio en América latina, Alibaba -cuyo fundador estuvo recientemente en Argentina y tiene mucho interés en integrar su plataforma con nuestras pymes- lo que puede llegar a pasar es que si el ecommerce de pymes sube a Mercado Libre esas empresas entrenadas localmente pueden escalar a Alibaba y pueden desintermediar toda la cadena de exportación de sus productos. Acá hay un primer punto en relación a la competitividad. Tenemos un cambio en la agenda del ecommerce de la Argentina desde hace dos años que ha generado muchos cambios de regulación. En particular en 2016, la CNDC investigó la cartelización de tarjetas y luego en el año siguiente hubo un compromiso de desinversión de Prisma. Y luego ingresaron los facilitadores de pago, que produjeron un cambio en los servicios financieros que las plataformas de ecommerce le dan a las pymes. Esto está produciendo una revolución en las pymes que no se ve.

Pero mucho antes, en 2011, Mercado Libre abrió su plataforma y permitió el desarrollo de APIs y entonces generó ejemplos como este. Aplicaciones, ERPs pequeños para pymes, totalmente integrados en Mercado Libre. Y esto nos lleva a investigar qué es lo que va a pasar con los datos de las pymes que están integradas a Mercado Libre y viceversa. Lo que José Van Dijk llama datificación. ¿De quiénes son los datos? ¿Quién los ve? ¿Cómo se regula eso?  Entonces, esta es una agenda fundamental. Ya les digo que estamos haciendo un proyecto de investigación para entender este problema y en junio vamos a ir a Mumbai a un congreso en donde vamos a intercambiar conocimiento acerca de la innovación en plataformas.

Este es un punto, acá hay un tema: acá tiene que haber una política de innovación. Está muy bien que haya unicornios -si no existiera Mercado Libre no hablaríamos de cómo las pymes usan Colpy-. Pero lo fundamental no es buscar más unicornios que es la agenda fundamental que está marcando un poco Ignacio Peña [hermano de Marcos Peña especializado en estrategia e innovación]. Me parece que la agenda de innovación tiene que estar más balanceada y conectada con la economía real.

Otro punto que estamos investigando con el equipo de I+D de AACREA [Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola] es lo que yo llamo la informacionalización agrícola. Es decir, hoy hay un fenómeno de emergencia de muchas start ups de agro y TIC. Lo que se llama Agtech. Algunas de ellas ya están siendo nombradas por medios internacionales, como S4 o Kilimo, que son dos startups una de Córdoba y otra de Buenos Aires. Y están tallando en diferentes encuentros de startups de agrotics en diferentes partes del mundo, sobre todo en Estados Unidos. El centro de los agrotics de Estados Unidos es Saint Louis, donde está el headquarters de Monsanto. Gran parte de este fenómeno está en ebullición.

Por eso, lo que señalaba Enrique [Carrier] acerca de que llega la fibra óptica a diferentes pueblos de la Pampa Húmeda es un hecho fundamental. Es una buena noticia pero no se tiene claro por qué sucede: en realidad sucede porque nunca creímos, cuando se empezó la digitalización en los 90, que era necesario conectar a una empresa agropecuaria. Eso fue un gran error para la Argentina que se está subsanando ahora, pero tener todavía la agenda completa. Conectar la fibra no alcanza, además tenemos que tener un Ministerio de Ciencia y Tecnología que se parezca un poquito al alemán y genere una agenda en serio de industria 4.0 que también sea agro 4.0 de integración horizontal. Eso algún día sucederá.

Otro gran tema es la educación, la brecha digital. El tercer proyecto de investigación que les quería comentar es muy chiquito con escuelas agrotécnicas y técnicas con especialización en software viendo cómo el cambio tecnológico afecta el cambio curricular. Ahí lo que estamos viendo es que a pesar de los esfuerzos de la industria del software, funcionarios del gobierno anterior y de éste, docentes y especialistas, el cambio curricular no sucedió. Y eso es porque nadie lo tiene en la agenda porque existe lo que se llama inercia curricular.

Básicamente seguimos pensando que lo esencial de la brecha digital sucede en el pasaje de datos a conocimiento y, en realidad, el problema es curricular y es más complejo: cómo el pensamiento computacional se mezcla con diferentes áreas de conocimiento. Ahí tenemos problemas de lectura digital, que es lo que está midiendo PISA hoy. Ahora salimos muy mal en PISA pero cuando estandaricen las pruebas de lectura digital vamos a salir mucho peor. Lo mismo pasa con las ciencias sociales: una de las cuestiones fundamentales que en América latina no está desarrollada es la de las humanidades digitales. Podría seguir, hay diferentes aspectos para cada una de las disciplinas. El problema no es si los chicos tienen que programar o si tienen que tener sólo habilidades digitales básicas sino cómo desarrollo a través del sistema educativo competencias informacionales que no necesariamente sean programación pero sí involucren entender qué es la programación, y eso luego alcance a las empresas familiares pymes. Lo que se observa en las empresas agropecuarias e industriales es que el cambio generacional acompaña el cambio técnico.

Entonces, y con esto voy terminando, tenemos que ser conscientes de que en los 90 tuvimos un proceso de destrucción no creativa. La Argentina a lo largo de su historia llegó a un máximo de casi un 20% de escuelas técnicas, y luego las dejó ir. Las volvió a todas bachilleres y en el medio perdió el tren de lo que debía hacer. Es decir, de reconvertir las escuelas técnicas. En Finlandia, el 50% de los chicos van a escuelas técnicas donde aprenden programación, marketing digital y otros aspectos que luego van a desarrollar en sus trabajos o proyectos personales. Por lo tanto, más que una disciplina formal que implique programar tenemos que pensarlo como una competencia fundamental, como leer, en donde hay que resolver problemas con datos e información.

Para cerrar, el balance es intermedio. Por un lado hay notas positivas acerca de que el ecommerce tiene un entorno más favorable para su desarrollo y trabajar con las pymes. Por otro lado, el crecimiento de la infraestructura hace que se estén resolviendo problemas fundamentales gravies de conectividad en sectores de la economía fundamentales para el país. Pero, de alguna forma, hay cuestiones relacionadas con la política de innovación en donde no está claro que hoy esa agenda ya esté depurada y consensuada.

El ministerio de Ciencia y Tecnología hizo un par de workshops sobre industria 4.0 e invitó a una especialista austríaca y no pasó más nada. Es tan importante la política de ciencia y tecnología en esta etapa que no debería estar dejada a la inercia del gobierno anterior. Debería tener una decisión más fuerte acerca de para dónde ir. Ahora esto es un panorama general, pero cuando uno va al detalle y encuentra, por ejemplo, quién está a cargo de generar estas competencias de programación en los docentes uno se da cuenta de que eso quedó en manos de un reducto de La Cámpora. Eso no ha cambiado, y por eso uno tiene derecho a dudar de si esta tema importa o no. Entonces, con esta pequeña bombita, los dejo tranquilos. Muchas gracias.

 

Competencia en comunicaciones, plataformas, redes y contenidos, por Marcelo Celani

Desde el punto de vista visual lo mío va a ser más modesto porque hoy no tengo una presentación. Quiero primero agradecer a José [Crettaz] la invitación y a la universidad colega que nos recibe. Cuando José me invitó me planteó un título en temas de competencia en general, obviamente es una agenda muy amplia. Demasiado amplia. Yo voy a encarar esta cuestión de un modo, si ustedes quieren, histórico.

A mi me gusta explicar los temas de competencia en esta industria de la mano de cómo el sector fue evolucionando tecnológicamente. Es imposible entender o tratar de entender la situación de competencia que tenemos y las discusiones que hay en el mundo sin entender su morfología estructural. O sea, la estructura económica que tiene esta industria que está claramente atada a los cambios tecnológicos. En ese racconto histórico se pueden enmarcar cuatro o cinco cosas que se están discutiendo en el mundo.

En los 80 y hasta mediados de los 90, en esa discusión sobre las privatizaciones, el tema central era cómo deshacer los monopolios estatales. En esa transición, el mundo casi unívocamente pasó de monopolios estatales a monopolios privados con transiciones a ciertos marcos de competencia. La madre de todas las batallas ahí fueron los reglamentos de interconexión. La interconexión era como el pilar normativo con el cual el mundo aspiraba a que eso marchara hacia una cierta competencia.

Hacia mediados de los 90 persistía todavía la idea de que esta industria es una industria con redes dedicadas. Ahí déjenme decirles una cosa. A mi me gusta siempre hacer paralelismos con otros sectores. El de las telecomunicaciones -hoy las TICs son diferentes- fue el único sector de infraestructura que cuando pasó a manos privadas lo hizo integrado verticalmente. Si ustedes miran las reformas en energía y en transporte, en general, son sectores que también tenían cadenas de valor y redes dedicadas. Redes dedicadas en el sentido de que eran diseñadas para prestar un tipo de servicios y sólo ese tipo de servicio. Cuando en energía en el mundo, y la Argentina es un caso más, se pasa a manos privadas lo primero que hace el marco regulatorio es desagregar verticalmente: generación, transporte y distribución cada uno por su lado. Con normas claras de que el que tiene un pie en un lado no puede estar en el otro. Eso en telecomunicaciones no pasó, por distintas razones que luego podemos ver.

A mediados de los 90 esta industria tiene un camino regulatorio muy distinto del resto de la infraestructura. Imagínense, por ejemplo, en el sector aerocomercial nunca se planteó seriamente -en Argentina hubo un hecho de estos- de que un señor que tiene un aeropuerto participe también en el negocio de las aerolíneas. Es inviable en esos sectores pensar en esos términos. Cuando uno hace un paralelo con esta industria de las telecomunicaciones era el revés: era inviable pensar en que un operador de red no prestara servicios propios sobre esa red. Ahí hay una divergencia regulatoria muy grande.

Entonces, los problemas de competencia se han ido pensando naturalmente en términos de telecomunicaciones porque es el único sector que tuvo esa tensión entre cómo estaba estructurado ese negocio y la competencia.

Si uno se para ya a fines de los 90, con Internet entre nosotros, con redes digitalizadas y el impacto del protocolo IP muy claro. Todo eso produce un primer impacto en términos de cómo los reguladores piensan en términos de competencia y se tiene mucha fe en que el crecimiento de la demanda de esos servicios va a permitir la competencia en infraestructura. En Argentina, la discusión que teníamos entre 1998 y 2003 era básicamente era cómo los reguladores podían incentivar la competencia en infraestructura: tener muchos distribuidores con redes de acceso superpuestas. Esa discusión no fue sólo nuestra, en el mundo fue así. Pasó en Europa y en Estados Unidos.

Cuando ya se entra en los 2000 hay un cierto convencimiento de que la superposición de redes y de muchos operadores peleando por los clientes era una realidad que no iba a suceder. Entonces, ahí se produce una segunda disrupción entre las normas que tenían una expectativa y lo que la industria hacía: escribimos muchos marcos regulatorios pugnando por tener redes superpuestas y esas redes superpuestas a nivel de acceso no se verificaron.

Después aparecieron los móviles y volvimos a tener esperanza de que esos móviles iban a ser la respuesta competitiva a los operadores de redes fijas. Eso tampoco sucedió entre otras cosas porque en la mayoría de los países los operadores fijos también son operadores móviles. No cuajaba la estructura de la industria con las expectativas de los reguladores.

Si hacen un poco de memoria, verán que en los 90 y hasta 2010, aproximadamente, las grandes peleas regulatorias tuvieron que ver con cómo se obliga a los operadores de red a abrir sus redes. A mi en los cursos siempre me gusta mencionar la pelea antológica de la FCC contra los operadores de telefonía fija una vez que sale el acta de las telecomunicaciones en 1996. Esa pelea, que tiene dos fallos de la Corte Suprema estadounidense, es muy ilustrativa de la tensión entre los propósitos que tienen los reguladores y la realidad de la industria donde había una divergencia cada vez más grande.

A Estados Unidos le tomó siete años lidiar con la regla de desagregación del bucle, que era básicamente donde se tenían las expectativas de generar competencia. Después de siete años, del 96 al 2003, quedó todo en la nada. Básicamente porque la Corte le termina de decir al regulador que está escribiendo normas que se entienden y se comparten en los objetivos pero son materialmente inviables porque, además de violar ciertos derechos, tampoco es obvio que el costo que vamos a pagar por esto amerite los objetivos. Cuando esto sucede, la industria y la regulación en Estados Unidos ya estaba discutiendo otra cosa.

¿Por qué hago este racconto? Porque en 2004 y 2005 ya estaba de moda la idea de la convergencia, no tanto acá pero sí en el mundo. Y siempre a la convergencia se la ha visto como una oportunidad desde el punto de la competencia porque permitió que redes que estaban previstas para otra cosa prestaran servicios competitivos de los operadores tradicionales de telecomunicaciones y que éstos se metieran en negocios conexos. A eso yo lo llamo el impacto horizontal. Hemos tenido toda la discusión de la convergencia en términos de competencia. Ha sido eso, cómo jugadores que vienen de otras industrias pueden mojar en otros mercados. Eso está muy bien y está claro que ha producido efectos en materia de competencia. Pero hay un montón de trabajos escritos a mediados de los 2000 donde las expectativas sobre ese impacto competitivo de la convergencia eran mayúsculos. De nuevo, la sociedad y los reguladores dicen que la solución viene por el lado de permitir que todo el mundo ataque todo. ¿Eso favoreció la competencia? Sí, claramente. ¿Produjo los resultados que se esperaban? Claramente no. En la mayoría de las ciudades intermedias en el mundo los hogares siguen teniendo uno o dos proveedores de banda ancha. Tal vez, hayamos sido demasiado optimistas respecto de la competencia que podía venir con la convergencia. Estamos mejor que antes, claramente. Pero las expectativas eran más altas.

Ahora, lo que la convergencia ha producido -y que no se ha tenido en cuenta y hoy es la madre de todas las batallas- es el impacto que tiene en términos verticales, no horizontales. ¿A qué me refiero? Los reguladores toda la vida pensando en redes conmutadas de circuitos pensaron que había que crear normas para que esa red sea de algún modo compartida o abierta. Como esa pelea se perdió, los reguladores no vieron venir -casi nadie lo vio- que la digitalización y el protocolo IP convierten a esas redes en redes abiertas de hecho.

Lo que nadie vio es que que lo que eran redes super cerrada, dedicada e integrada verticalmente empezó a recibir servicios como Skype o Whatsapp que ahora todos entendemos que son competitivos de los servicios originales. Pero en ese momento nadie lo vio venir. El impacto más notable que ha tenido en términos de competencia la digitalización, la convergencia y todo eso no es en términos horizontales sino en términos verticales. Es en términos verticales. Lo que ha producido la tecnología es la desintegración vertical de hecho de todas estas redes. Y hoy la red es una gran pileta donde se tiran datos y demás, y la red se convirtió en un intermediario físico si se quiere.

Hoy el mundo se encuentro con que efectivamente hay un montón de servicios competitivos pero con una morfología y una estructura industrial absolutamente distinta de la que teníamos hace 10 años, pero fundamentalmente absolutamente distinta de lo que dicen los marcos regulatorios en todo el mundo. Hay países más atrasados, hay países menos atrasados, pero la regulación de las TIC -siempre en términos de competencia- está pensada en que hay que forzar la apertura de esas redes que de hecho están abiertas, como hemos dicho.

Las discusiones que hoy tiene el sector -por ejemplo, hoy se mencionó la neutralidad de red, de si los OTT habrían de ser incluidos o no en algún régimen de interconexión distinto de los que tenemos ahora- son cuestiones que para el sector son nuevas pero desde el punto de vista de la defensa de la competencia son preguntas muy viejas. Cuando se analiza la cuestión de la neutralidad de la red, recuerdo que en transporte hay fallos de más de 100 años con la misma discusión. De hecho, seguramente han escuchado cientos de veces la idea de facilidades esenciales, que es viejísima. Un fallo de finales de 1800 en Estados Unidos en una industria como el transporte. Básicamente, ese fallo lo que dice es que un señor que tiene, probablemente de manera circunstancial, activos que son difíciles de duplicar -las vías férreas- no tiene que discriminar a otros señores que quieran proveer servicios sobre esos activos. Eso se parece bastante a alguien que es un ISP, y le dicen que por ahí pasan contenidos o servicios que no vendió como ISP y por lo tanto no hay que tratarlo de manera desigual. En el fondo, desde el punto de vista de la defensa de la competencia la discusión es exactamente la misma.

Hoy tenemos una disociación muy fuerte entre los marcos normativos. Tenemos en muchos países una institucionalidad borrosa de quién es el responsable de domar el león. El mundo ha pasado por distintos modelos institucionales. Hoy Sonia [Agnese] decía muy claramente que Europa a finales de los 90 se jugó de una manera bastante arriesgada a decir que la política de largo plazo de esta industria la va a ejercer la Comisión Europea, que es organismo de competencia, con la definición de mercados relevantes y políticas de acceso, obligaciones pensadas desde el derecho de la competencia. Europa se jugó por esa institucionalidad que puso los organismos de competencia de alguna manera por encima de los organismos reguladores sectoriales. Como si nosotros dijéramos que la CNDC está por encima del Enacom. Europa se jugó por ese modelo. Otros países fueron por otros modelos muy distintos. Nosotros hemos tenido siempre una institucionalidad bastante borrosa. De hecho lo estamos viendo estos días por una fusión muy importante a nivel local en la que un organismo se expidió en un sentido, y probablemente otro organismo se expida en un sentido parecido pero no igual. Hay cierta incertidumbre respecto de lo que va a ser eso.

El primer impacto de las nuevas tecnologías fue la convergencia, la segunda la desintegración vertical de todo este sistema y la tercera -que Sonia describió con cierto detalle- es que ya no tenemos redes estrictamente hablando. Ahora tenemos plataformas, y éstas tienen un comportamiento distinto de las redes. Las plataformas son mercados multilados. Ahora las plataformas no están pensadas para atender solamente al usuario final que es como se pensó siempre la ingeniería de estas redes. Ahora las redes, no porque lo hayan buscado sino porque la tecnología lo hizo así, atienden dos lados: a los usuarios finales de un lado, a los OTT del otro. Y las reglas económicas que gobiernan ese modelo industrial es muy distinto al de la red verticalmente integrada. Los problemas regulatorios que plantean están lejos de ser solucionados.

Les doy el caso emblemático de esa discusión para tomar la dimensión de lo que el cambio tecnológico ha permitido. Con el proveedor de red que más se ha peleado Netflix en Estados Unidos es Comcast, un gigante de la televisión por cable. Si ustedes lo piensan en la perspectiva que lo hemos hecho hoy dicen… Comcast le provee servicio de banda ancha a sus clientes, y ese servicio le permite a sus clientes optar por un servicio de contenidos como Netflix que compite con Comcast. Si ustedes sitúan esa discusión en los 80 o los 90, de pensar que un operador de telecomunicaciones iba a permitir que sobre su red alguien iba a prestar servicios competitivos es impensable. Pero no quedó ahí, ahora Netflix se está llevando puesto el negocio de la TV por cable de Comcast, que es su proveedor de red. De hecho, hoy veíamos también la cantidad de hogares que se van bajando del servicio de TV por cable para quedarse en un modelo nuevo que hoy Sonia explicaba muy bien. Elegir a Netflix o desagregadamente los distintos modelos. Eso es absolutamente impensado. No hay ningún regulador que haya escrito ni un párrafo para forzar esa configuración estructural y sin embargo la tecnología lo hizo.

Eso quiere decir que tenemos la convergencia con cierta competencia horizontal, la desintegración vertical y ahora tenemos esta última fase de competencia con los OTT invadiendo competitivamente los negocios primarios.

Si uno sigue la discusión de Netflix como Concast verá que este último dice este señor me está llenado la red, y no solamente me sigue los clientes sino que me ocupa la red y me crea problemas. Ahora, el problema regulatorio principal empieza a ser cómo operadores de red que se vuelven meros intermediarios y con características de plataforma tratan a competidores que los están desplazando. Ahí se están viendo dos cosas. Por un lado operadores de red que se vuelven enteramente neutrales no para ser proveedores de servicios finales. En la jerga eso se llama respuesta competitiva de avanzada: jugadores que ya dan por sentado que están en un mundo de desintegración vertical, proveen algo que está en el medio y es indispensable  y no se meten con las puntas. Y por otro lado, están todos los operadores de telecomunicaciones tradicionales a los que les cuesta mucho aceptar esa idea porque quieren estar a los dos lados. Hoy también se mencionaron todas las fusiones que hay y que son respuestas defensivas de esos jugadores queriendo poner pie en la nueva estrella que son los contenidos.

Fijense que la discusión regulatoria de frontera tiene hoy dos o tres componentes: uno es el de la compartición de infraestructura donde los Estados por razones de ordenamiento urbano pero también de competencia dicen que quizá no tenga demasiado sentido romper cinco veces la calle para tener cinco fibras. Uno dice, no es lo que decían esas personas en los 90. En los 90, las reglas se escribían para romper la calle cinco veces. Ahora se rompen las calles cinco veces y cuando las normas estaban para eso, no se hacía. Todo al revés.

El segundo tema tiene que ver con la neutralidad, ya lo mencionamos y si quieren después podemos volver a conversar. Y la tercera, que es la gran pelea que viene ahora y que ya estamos viendo, es cómo tratar a los contenidos.

En la literatura y en la jerga regulatoria empieza a aparecer la figura del contenido relevante, que es un primo lejano de las facilidades esenciales. Entonces, los proveedores de contenidos empiezan a ver que también ellos empiezan a entrar en la discusión regulatoria porque hay ciertos contenidos -el fútbol es el clásico- que se considera que son insustituibles o muy difíciles de duplicar. La discusión con los dueños de contenidos en términos de competencia es… bueno hay un señor que tiene los derechos, hasta hace 10 años ese era un negocio completamente privado, los Estados no se metían y ni siquiera había discusiones regulatorias al respecto. Ahora van a Europa y verán que allí hay un montón de legislación que dice cómo esos contenidos relevantes tienen que ser comercializados. La regulación se está metiendo con la otra punta de la plataforma. Empezó a preocuparse por el upstream, lo que está arriba.

La agenda de competencia en el mundo está convulsionada porque el cambio tecnológico es tan dramático y disruptivo que es difícil pensar en normas estables. Después hay una discusión de si eso tiene que ser materia de regulación sectorial o material de regulación de competencia pura, cosa que podemos dejar para las preguntas. Gracias. 

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