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El ecosistema digital en América latina, de la infraestructura a los contenidos

[Raúl Katz, consultor y académico en telecomunicaciones, escribió “El ecosistema digital y la economía digital en América Latina” (Ariel, Barcelona, 2015). Se trata de un estudio a fondo realizado con el apoyo de ASIET, la CAF, la CEPAL y la Fundación Telefónica, donde se hace un diagnóstico sobre el estado de la digitalización en la región. El siguiente texto del autor resume el contenido de su trabajo, quien además se explaya en consideraciones acerca de la convergencia comunicacional utilizando como eje el concepto de ecosistema digital. Se repasan las distintas partes del estudio, en los cuales se aborda dicho ecosistema en términos de su definición, su desarrollo, su aplicación en diferentes sectores y mercados y el ciclo de creación de valor. Con un incuestionable sentido práctico, Katz proporciona en el final una serie de recomendaciones]

 

El desarrollo de las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones y la convergencia tecnológica, tanto a nivel global como en América Latina, ha posibilitado el surgimiento de nuevos mercados de servicios y contenidos digitales, configurando un conjunto nuevo de interacciones entre los usuarios, las empresas del sector y los proveedores de dichos servicios.

La conectividad, sustentada en redes de telecomunicaciones fijas e inalámbricas, constituye la infraestructura esencial del ecosistema digital. Desde luego los contenidos, servicios y aplicaciones son lo que le proveen al usuario final la oferta de valor que motiva la demanda. En otras palabras, la demanda de conectividad deriva de la percepción de valor de los contenidos, servicios y aplicaciones en la red.

Esta percepción de valor crea una relación indisoluble entre proveedores de contenido y aplicaciones y los operadores de telecomunicaciones. Los proveedores de acceso necesitan que la oferta de valor sobre la red sea valiosa para los usuarios finales. Los proveedores de servicios, desarrolladores de aplicaciones y creadores de contenido «en la nube» requieren que los usuarios puedan acceder a ella, con los estándares de calidad y seguridad que sean consistentes con la naturaleza de las prestaciones que quieren ofrecer.

El ecosistema digital, entendido como el conjunto de prestaciones y requerimientos de diversa naturaleza que se proveen desde y a través de las redes de telecomunicaciones, el conjunto de infraestructuras y prestaciones asociadas que habilitan la prestación de dichos servicios, así como la interacción entre los prestadores de servicios de distinta naturaleza que constituyen la cadena de valor extendida de servicios de Internet, constituye un nuevo sujeto de análisis desde el que se debe pensar las políticas públicas.

Este nuevo objeto de análisis ya ha comenzado a ser encarado recientemente por diversos entes y organizaciones internacionales. Sin embargo, su estudio es todavía nuevo en América Latina. Si bien se han realizado diversos estudios sobre el uso de las Tecnologías de la Información como soporte estratégico para las actividades económicas, poco se ha estudiado respecto de la industria digital en la región, los nuevos modelos de negocios que están surgiendo y cómo se están repartiendo a nivel global las rentas asociadas a ello.

Entendiendo que el desarrollo económico se sustenta fundamentalmente en la capacidad de generar valor agregado, en el marco de la aproximación comprensiva del ecosistema digital antes señalada, la pregunta que debemos realizarnos es cómo somos capaces en América Latina de generar la mayor oferta de valor posible sobre la conectividad de tal forma que se maximice la generación de riqueza en el ecosistema digital. La región, con escasas excepciones, se ha caracterizado históricamente por la explotación y exportación de recursos naturales de baja elaboración. En este sentido, las tecnologías de la información son una oportunidad para incrementar la eficiencia sistémica, facilitar el encadenamiento productivo y constituirse una industria por sí misma al mismo tiempo que crear ventajas comparativas.

El desarrollo del ecosistema digital en la región, que sin duda ha tenido avances muy relevantes en la última década y que genera empleo, ingresos fiscales y diversas externalidades, no ha estado acompañado de un desarrollo en el ámbito de los servicios y aplicaciones, especialmente en aquellas prestaciones de mayor valor y potencial futuro. Obviamente, este debe reconocer que el sector de servicios digitales es mucho más reciente.

El avance de la economía digital en la región es todavía muy incipiente. Si bien se han realizado algunas políticas públicas orientadas a fortalecer la innovación en el ámbito de las tecnologías de la información, esfuerzo que ha sido acompañado por iniciativas relevantes del sector privado, todavía no ha terminado de consolidarse un proceso dinámico y sostenible de creación de valor a través del desarrollo de contenidos, servicios o aplicaciones.

Finalmente pero no menos importante, el carácter global de los servicios digitales «en la nube» limita de forma significativa el alcance de las regulaciones nacionales y de sus órganos de control. Ello resulta especialmente relevante en un contexto en el que los grandes actores globales constituyen jugadores de carácter mundial, ostentando posiciones cada vez más importantes basadas en fuertes efectos de red y economías de escala. A lo anterior debe agregarse la ausencia de un mercado regional que permita generar economías de escala para ser competitivos globalmente, a pesar de compartir la gran mayoría de países de la región un activo intangible de enorme valor: la unidad lingüística. En este sentido, los países latinoamericanos forman parte de numerosas organizaciones de cooperación económica, lo que podría sentar las bases de una coordinación de políticas regionales.

Es por ello que resulta importante analizar y comprender cabalmente el ecosistema digital en un contexto amplio, tanto a escala global como regional, de tal forma de revisar las políticas públicas pertinentes de modo que ellas sean consistentes con el objetivo de maximizar la creación de valor de la región en el largo plazo, de forma sustentable, contribuyendo de esta forma al desarrollo económico y las oportunidades de progreso para los latinoamericanos. Este libro pretende contribuir a la comprensión de estos fenómenos con el objetivo de alimentar el diálogo sobre cuáles son las políticas públicas que deben ser puestas en práctica en nuestro continente para apoyar el desarrollo de un sector industrial digital de escala mundial.

 

Las partes del estudio

El estudio comienza por definir el concepto de ecosistema digital, analizando las transformaciones ocurridas en cada uno de sus componentes, lo que resultó en un cambio fundamental en las cadenas de valor originales de la conectividad y distribución de contenidos (Parte I). En esta parte se identifican las transformaciones y tendencias que se están produciendo en la industria de las telecomunicaciones y su relación con el mercado de servicios y contenidos basados en Internet a partir del fenómeno de la convergencia. Dicho análisis identifica los cambios que se están produciendo en la organización industrial de este mercado extendido, y el surgimiento de nuevos actores globales y regionales.

Habiendo definido el marco de análisis, se procede a evaluar el desarrollo del ecosistema digital en América Latina (Parte II). Esta evaluación se basa primero en el estudio de la adopción de Internet y servicios de acceso de banda ancha, y el patrón de consumo de productos y servicios digitales. A partir de estos análisis, se presenta el estado de desarrollo de la digitalización en el continente en base al cálculo de un índice que permite comparar el avance relativo de los países y de la región en su conjunto con el resto del mundo.

Finalmente, se presenta el estado de la digitalización de procesos productivos en América Latina, un aspecto fundamental de la contribución del ecosistema a la productividad Habiendo estudiado la demanda de productos y servicios digitales, se analiza el contexto de la oferta (Parte III). Esta parte comienza por presentar una perspectiva comparada de la oferta global y latinoamericana de productos y servicios digitales, considerando plataformas como redes sociales, buscadores, sitios de videos en línea y de comercio electrónico.

Este análisis permite identificar aquellas áreas del sector digital donde la oferta latinoamericana tiene una posición predominante y aquellas otras dominadas por los jugadores globales. Esto ayuda a adentrarse en el estudio de los factores que explican la importancia de operadores globales, tales como los efectos de red, las economías de escala o la mera masa crítica de recursos financieros y humanos. Al mismo tiempo, se estudian las razones que permiten entender el subdesarrollo en el ecosistema digital latinoamericano. La comprensión de estas variables (como son las ineficiencias en la asignación de recursos públicos o la limitación de inversión privada) es crítica para sentar las bases de recomendaciones tendientes a acelerar el desarrollo del sector en el continente.

Sin embargo, antes de abordar el marco prescriptivo, es necesario realizar un análisis cuantitativo de la creación y transferencia de valor al interior del ecosistema (presentado en la Parte IV).

El primer aspecto referente a la creación de valor económico en el continente está basado en el marco teórico de la contabilidad del crecimiento y estudia la contribución del capital TIC al crecimiento y la productividad. El segundo aspecto aborda la contribución de la digitalización al crecimiento económico y a la creación de empleo aplicando un análisis econométrico. Adentrándose en el análisis de creación de valor, el tercer análisis estudia la contribución económica directa comparada de los diferentes actores del ecosistema. Las áreas de estimación cuantitativa incluyen los ingresos brutos, la contribución tributaria y la creación de puestos de trabajo.

Finalmente el cuarto aspecto referente a la creación de valor se refiere a la contribución indirecta, o sea los efectos de derrame del ecosistema sobre el conjunto de la economía. Por ejemplo, se abordan en este terreno la creación de nuevos negocios, y el aumento de la productividad. Como se observa, esta parte se concentra hasta el momento en la creación de valor, dejando de lado la transferencia del mismo al interior del ecosistema. Este es el objeto de estudio del capítulo final de la Parte IV donde se analizan diferencias estructurales en la cadena de valor y otros tipos de asimetrías.

Una vez estudiadas las razones del retraso relativo en las industrias digitales (contenidos, servicios, y aplicaciones) e identificados los inhibidores y aceleradores que condicionan las posibilidades de que la región avance hacia el fortalecimiento de su economía digital y las oportunidades reales de generar mayor valor agregado en la región. La Parte V aborda una serie de recomendaciones orientadas a acelerar la innovación digital en el continente.

Esta parte se enfoca primero en la adopción de nuevas prácticas en el terreno de la innovación pública, y la resolución de ineficiencias identificadas en los esfuerzos de incubación privada. Reconociendo que la limitación de recursos requiere una focalización para alcanzar masa crítica, esta parte culmina con la identificación de aplicaciones y servicios donde América Latina debe concentrar su esfuerzo innovador. Las políticas industriales y tecnológicas son centrales para que efectivamente se reduzcan brechas en los sectores digitales y para que su efecto positivo sobre el crecimiento y la productividad se manifieste en todo su potencial.

La segunda área de recomendaciones se refiere a la resolución de brechas de recursos, fundamentalmente financieros y humanos. En el área de recursos financieros, la Parte VI se adentra en la necesidad de resolver los llamados fallos de coordinación en la inversión pública, la promoción de la inversión privada, y el papel que pueden jugar los bancos de desarrollo en este esfuerzo. Moviéndose del terreno de recursos financieros al de capital humano, la misma parte aborda recomendaciones en términos de la necesidad de mejorar competencias básicas, aumentar la producción de talento y cambios en los perfiles de capacitación.

Estas recomendaciones requieren la asunción por parte del Estado de un papel proactivo. Esto demanda el desarrollo de una visión estratégica, la elaboración de una política industrial digital, así como la formulación de cambios en la política de incentivos, y la corrección de asimetrías estructurales entre los distintos actores que participan del ecosistema digital.

Estas tareas no podrán ser encaradas sin cambios institucionales fundamentales. Tal como lo demuestra la experiencia de naciones exitosas en este terreno, la implementación de estas políticas públicas requerirá la centralización institucional en la elaboración y gestión de políticas digitales, el liderazgo de las autoridades más altas del Estado, la inclusión activa del sector industrial privado en la elaboración de políticas, y la resolución de la transversalidad institucional.

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